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Chile

Ayer en el directorio, el representante de los trabajadores, Jorge Matute, objetó la aprobación de la iniciativa. Sindicatos se oponen al modelo propuesto y dicen estar dispuestos a diseñar una alternativa de salida voluntaria.

28 de Septiembre de 2010.- La semana pasada, la administración de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) reveló a sus sindicatos el alcance que tendrá el plan de retiro que diseñó y que hace algunas semanas presentó al directorio de la estatal, que lo aprobó a fines de agosto.

La propuesta considera reducir en más de 500 personas la dotación de personal de la empresa, lo que representa casi el 15% de los 3.380 empleados ­bajo las modalidades de contrato a plazo fijo e indefinido­, que ésta informó en su memoria 2009 (ver tabla).

Estas desvinculaciones forman parte del Plan Anual de Gestión 2010, que la administración diseñó para revertir la compleja situación financiera que la estatal enfrenta desde 2008, cuando reportó pérdidas por casi US$ 1.000 millones.

En concreto, los recortes de personal apuntan a reducir la estructura de costos de la empresa. Esto se suma a la reestructuración de la deuda, a partir de 2009; al cambio en la política comercial con las distribuidoras de combustibles a las que abastece y también, recientemente, la venta de diésel y gas natural a clientes directos.

Con todo ello, la administración de Enap busca volver a los números azules que registró en 2009, cuando ganó US$ 240 millones, aunque durante el presente ejercicio la tarea no ha sido fácil. Esto, pues al primer semestre las pérdidas de la estatal ascienden a US$ 78 millones, producto de condiciones comerciales desfavorables y del terremoto.

A mediados de agosto, el gerente general de la petrolera, Rodrigo Azócar, declaró a "El Mercurio" que "tenemos que adaptar las dotaciones a la nueva realidad productiva y comercial de Enap".

A nivel sindical, los dirigentes discrepan del modelo que se les presentó y tenían previsto manifestárselo al directorio, aprovechando la sesión ordinaria de la mesa que tuvo lugar ayer.

Sin embargo, el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo (Fenatrapech), Jorge Matute, que también integra el directorio, no se refirió al tema en la oportunidad, pero realizó una objeción para que en el acta de la sesión del 27 de agosto, en que se aprobaron los egresos, quedara de manifiesto su voto en contra.

Despidos

"Más que un plan de egreso esto es un despido masivo, que busca cuidar los costos fijos de la empresa, pero sin considerar criterios ni incentivos adecuados de un proceso digno para los trabajadores que salgan", asegura Jorge Fierro, presidente del sindicato de la Refinería Biobío, respecto del plan de retiro.

El dirigente agrega que el planteamiento carece de criterios claros que justifiquen el número de trabajadores que serían despedidos y les ofrece pobres condiciones, que "se financian con una parte de los costos, salariales y de beneficios colectivos, que la empresa se ahorrará en los tres meses que quedan de este año", explica.

Los trabajadores dicen estar dispuestos a negociar y ven conveniente la aplicación de un plan de este tipo, pero primero apuntan a que se discuta la viabilidad futura de la empresa, definiendo si ésta seguirá siendo una petrolera o una firma de energía.

Este modelo, dice otro dirigente, permitirá establecer a cabalidad cuál es la dotación necesaria y, por ende, el alcance de un plan de retiro, que ­añade Fierro­ debe ser voluntario y con incentivos que sean "ganar­ganar".

Otro objetivo que buscaría la administración de la estatal es adecuar los beneficios alcanzados por los trabajadores en las negociaciones colectivas, adelantando los procesos que tendrán lugar en 2011, ya que estas prestaciones suponen un alto costo para la empresa.

Al respecto, un dirigente de la Fenatrapech dice que los sindicatos estaban dispuestos a revisar esos beneficios, aunque estos no representan más del 5% del costo no relacionado con el tratamiento de crudo de la Enap.

BENEFICIOS

También se trataría de reducir los beneficios alcanzados en negociación colectiva.
Sindicatos miran el ejemplo de Codelco

A juicio de los dirigentes sindicales de Enap, las desvinculaciones en la petrolera estatal podrían seguir el ejemplo de otra empresa pública: Codelco.

En la Fenatrapech explican que los criterios explicitados por el presidente ejecutivo de la minera, Diego Hernández, que apuntan, por ejemplo, a reducir la edad de la dotación para acercarla al promedio de la industria, que es de 42 años, constituyen una postura más concreta que la que ­a juicio de los sindicatos­ hasta ahora ha manifestado la petrolera.

A comienzos de septiembre se inició, en la División El Teniente, el plan de retiro de la cuprera, que, al igual que en Enap, considera reducir en 15% la dotación de trabajadores.

En la práctica, ello implicaría la salida de unas tres mil personas, de un total de 20 mil, en un proceso que se extendería durante cuatro meses.

Del total de la dotación de Codelco, el 3% tiene edad suficiente para jubilar y al menos un 10% está a menos de cinco años de llegar a ese tramo.

El ausentismo laboral o las enfermedades crónicas son otro factor que Codelco busca corregir, pues actualmente el 21% de la dotación los presenta.

En cuanto a los incentivos propuestos por Codelco, los trabajadores de Enap ponen como ejemplo la propuesta de sumar 30 días de vacaciones a cada año de servicio indemnizado, lo que supondrá que cada empleado que adhiera al sistema duplicará la compensación.

Además, a quienes están incapacitados se les entregarán $14 millones de libre disposición, monto que es el doble del estipulado en el contrato colectivo (Emol).

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